
"La complejidad requiere que desarrollemos la capacidad de identificar las preocupaciones clave, la situación de las energías y mantenerlas unidas como o aspectos de los objetivos interdependientes."
Cuando nos acercamos a un conflicto profundamente arraigado, solemos ver problemas que parecen insuperables y que plantean contradicciones absolutas, tal y como los plantean las personas implicadas e incluso nosotros mismos… Con demasiada frecuencia, nuestras opciones se plantean como una u otra. Enviamos alimentos y nos arriesgamos a la guerra; o apoyamos el esfuerzo de paz y retenemos los alimentos. Plantear el conflicto como un dilema sugiere otra forma de enmarcar las preocupaciones, las energías y los problemas. Los dilemas y las paradojas ofrecen la posibilidad de que en los conflictos no nos enfrentemos a incompatibilidades absolutas. Más bien nos enfrentamos a reconocer y responder a distintos aspectos de una situación compleja. La complejidad no se maneja bien enmarcando las opciones en términos rígidos y contradictorios. La complejidad requiere que desarrollemos la capacidad de identificar preocupaciones, energías y situaciones clave, y mantenerlas unidas como o aspectos de los objetivos interdependientes. Hay dos formas de plantear dilemas: la formulación positiva y la de evitación…